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Testimonios
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Palabras al cierre de la Peregrinación
El encuentro de María el Carmen con el pueblo de Chile ha sido un tiempo de gracia para nuestro país. Ella, coronada como reina, precedida por la Cruz de Chile y revestida con un manto donde toda nuestra patria se encuentra cobijándola, va peregrinando por nuestra tierra.
Como buena Madre, nos visita y recorre los rincones de nuestra casa.
Ha paseado por los cerros, ha cruzado ríos, ha subido a la alta cordillera, ha navegado por nuestros mares y canales, llevándonos y mostrándonos a Jesús, el Señor, junto a su palabra transcrita, por nosotros, en el Evangelio de Chile.
Ella ha compartido grandes momentos de gozo junto a su pueblo. Ha recibido el cariño de este, en pequeños poblados y grandes ciudades.
La señora Alcaldesa de Viña del Mar, consagró la cuidad a María del Carmen. En Lampa, por decreto Municipal, fue declarada Hija Ilustre.
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VIRGEN DEL CARMEN MISIONERA EN IQUIQUE
P. Carlos Cox D.
No quisiera que pasaran muchos días sin registrar algunas de la impresiones vividos esas maravillosas 60 horas junto a la Virgen Misionera en Iquique.
1. “¿De dónde que la Madre de mi Señor nos viene a visitar?”
Así saludo la hermana María de Jesús, de la Casa de Acogida para personas viviendo con VIH/SIDA de la Fundación N. Sra. del Carmen, ella expresaba el asombro y la alegría de esa inesperada visita. Luego siguió un rosario con los misterios gloriosos, donde en una proyección motivadora se entremezclaban los rostro de Cristo resucitado y de María en la Gloria, con los rostros de los 33 mineros, que recién supimos que estaban vivos, muerte transformada en vida plena. ¡Que maravillosos apoyo a los jóvenes con SIDA, que estaban allí! Me conmovió que al iniciarse el rosario ellos fueron los que se alternaban para tomar la Cruz de Chile en sus manos.
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He vivido la templanza de un pueblo que se levanta
Carlos Feijóo Guzmán
Acompañante de la Virgen del Carmen Misionera
En la persona del Sub Oficial de Carabineros Rafael Llanca y de su accionar como escolta, en la cuidad de Concepción, quiero recoger el respeto y espíritu de servicio de Carabineros de Chile, quienes nos han brindado su incondicional apoyo en todo nuestro peregrinar. Él, siendo un hermano Evangélico, nos acompañó hasta el Monasterio de las Carmelitas Descalzas, donde se enteró de su existencia. Nos ayudó a portar la imagen de la Virgen del Carmen Misionera, Madre del Consuelo por el interior del claustro hasta dejarla en la zona del coro. Al retirarse nos expresó “No puedo contener mi emoción” en esas sencillas palabras estaba reflejando su más profundo sentir por el privilegio concedido. Había recorrido junto a la Madre de Chile los pasillos internos del monasterio -todos ellos alumbrados con velas dispuestas en el piso- había conocido un grupo de Mujeres Consagradas que vuelcan su vida a la Contemplación y Oración por todos nosotros. Solo Dios, y su Madre, han de saber lo que en el interior de su corazón de hombre de servicio ha quedado grabado.
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Reflexiones y recuerdos llegando a los cien días de Peregrinar junto a la Madre de Chile
Carlos Feijóo Guzmán
Acompañante de la Virgen del Carmen Misionera
Luego de una tarde lluviosa y fría llegamos a Cumpeo, era una noche oscura. Por la tarde había caído agua nieve. A la entrada del pueblo, una treintena de vehículos nos esperaban. Dos carros bombas y un gran entusiasmo, conformaban el pórtico de entrada. Yo iba algo cansado, desperté de mi letargo. Encabezados por el cura párroco, recorrimos todas las poblaciones del sector. En uno de los Carros Bomba una voz femenina gritaba fuerte y con entusiasmo “¡Vecino, levántate La Virgen del Carmen nos viene a visitar, vayan a la parroquia!” Ellos tampoco tienen templo, se juntan en una sala de madera. Aquella se hizo pequeña.
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Un tiempo de gozo para nuestra Iglesia y nuestra Patria
Carlos Feijóo Guzmán
Llegamos a Collipulli cerca de la una treinta de la madrugada. Bajo el puente de ingreso, que cruza la carretera, había cerca de un centenar de personas esperando la llegada de la Virgen del Carmen Misionera, Madre del Consuelo, junto al Evangelio de Chile. La noche era oscura, fría y una ligera llovizna mojaba nuestra ropa. Los amplificadores mostraron su potencia llenando el espacio circundante. En medio de cantos, sonidos de bocinas y reflexiones, iniciamos el ingreso al pueblo. Me detuve, interrogué a unos Carabineros… Uds. ¿Qué piensan de estas manifestaciones? ¿Estamos trastornados? ¿Somos unos apasionados sin medida? En mi infinita inocencia trataba de proponerles alguna respuesta. Uno de ellos tomo la palabra, de manera certera, con voz alta y un timbre seguro me respondió “La Madre de Chile es capaz de esto y mucho más todavía”. La respuesta, venida desde quien nos protegía en nuestro caminar, refleja lo que hemos venido viviendo a lo largo de este tiempo de gozo.
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