Llamados a ser una Iglesia en salida misionera

Con mucho gusto escribo estas líneas para la editorial del renovado sitio web “Iglesia en misión”, que desea ser una nueva instancia formativa y de animación en el camino misionero de nuestra Iglesia de Chile, con el deseo de ser un aporte en esta hermosa tarea.

Ser misionero de Jesús requiere la humildad para reconocer, como sujeto fundamental de la misión de la Iglesia, al Espíritu Santo. El mismo que, desde Pentecostés, anima la evangelización en un mundo que cambia constantemente y nos desafía a encontrar nuevos caminos y formas de testimonio…

En los años recientes hemos vivido tiempos de gracia muy grandes en nuestro continente americano, marcados por la última Conferencia Episcopal de Aparecida, cuyo acento marca la tendencia a ser discípulos y misioneros para que nuestros pueblos en Cristo tengan vida abundante.

De diversas y variadas formas, la Iglesia de América está llamada a seguir en la búsqueda de un auténtico espíritu de comunión y de colaboración, que fortalezca la fe de nuestros, viviendo con profundo gozo el evangelio de manera sencilla y testimonial.

La determinante presencia del Papa Francisco, su palabra fervorosa y entusiasta, constituye, para la Iglesia de América, un referente de unidad y de comunión muy poderoso. La figura y palabra del Papa, junto con desafiarnos, nos llena de confianza y de esperanza en la Gran Misión, que no es la nuestra sino la del mismo Jesucristo. Con un testimonio actual, el Papa nos recuerda que la misión es posible solamente si cultivamos constantemente el encuentro vivo con Cristo, Camino, Verdad y Vida (Juan 14, 6), columna vertebral de nuestras tareas evangelizadoras.

Nuestra Iglesia de Chile, en un momento histórico particularmente complicado, está invitada a “recomenzar desde Cristo”, con confianza y esperanza, contagiando humildemente todos los espacios de nuestra vida nacional. No olvidemos que los gestos más pequeños y humildes son mucho más importantes que las palabras y las obras de la misión.

Los pastores de la Iglesia hemos recibido una misión particularmente desafiante y hermosa, ella pasa por cultivar las actitudes del Señor, cercano, acogedor, abierto a lo nuevo, atento a los signos de los tiempos, con la marca de la genuina alegría del Buen Pastor.

Monseñor Jorge Vega

Obispo Prelado de Illapel

Presidente Comisión Nacional de Misiones

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